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Cuando se padece neuropatía diabética...

Los diabéticos deben afrontar normalmente diversos problemas asociados a su enfermedad, y una de las más complicadas es la neuropatía diabética (NPD), que aparece cuando se produce en ellos una afectación del sistema nervioso periférico y/o autónomo.

 

Según explica la doctora Susana Casaña Pérez, especialista en neurolofisiología clínica del Hospital Vithas Castellón, se trata probablemente de la complicación más frecuente de la diabetes”, al tiempo que detalla que “el factor más importante son los niveles de glucosa altos en sangre que producen sustancias que son tóxicas para nuestros nervios. Este, unido a otros factores de riesgo cardiovascular, que ayudan a la progresión de la neuropatía”.

Según cuenta la doctoira Casaña a la revista Hola Lifestyle, “el inicio de la enfermedad suele ser asintomático, incluso durante años. En el tipo más frecuente de NPD (Neuropatía sensitivo-motora), los síntomas comienzan con molestias en los miembros inferiores, generalmente en los pies, los notan como pesados o con sensibilidad aumentada. Posteriormente, los síntomas comienzan en los brazos, y en las fases más avanzadas, se pierde la fuerza, impidiendo al paciente andar con seguridad”.

Además, “el riesgo aumenta en diabéticos de larga evolución, con el mal control de las glucemias y en pacientes con enfermedad cardio-vascular establecida”,  detalla, para añadir que el diagnóstico se realiza con una prueba de conducción nerviosa denominada Electromiografía (EMG), en la que el especialista en Neurofisiología comprobará mediante corrientes eléctricas el funcionamiento de los nervios en piernas y brazos.

En opinión de la experta, una de las complicaciones más importantes es la aparición de heridas o úlceras en los pies que, si no se curan bien, pueden llevar a la amputación de la zona afectada. “En el caso de afectación del sistema nervioso autónomo, existe un aumento de mortalidad por muerte súbita, ya que, al perder la sensibilidad dolorosa de los órganos, el paciente puede no tener los síntomas típicos de un infarto de miocardio”, explica la esperta, que añade que “el control de la glucemia en pacientes diabéticos tiene un papel fundamental”.

Una vez establecida y diagnosticada, la neuropatía diabética no tiene tratamiento, y controlar el dolor es fundamental, aunque existen numerosas medicaciones para disminuirlo, e incluso existen sistemas electrónicos que se pueden utilizar para reducir las molestias cuando los fármacos no son efectivos. Lo peor es que "al no existir un tratamiento que revierta el daño de las fibras nerviosas, una vez que aparezca, la neuropatía será crónica”, concluye la especialista.

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