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El Hospital Virgen Macarena crea una consulta para la transición de jóvenes con diabetes

El Hospital Virgen Macarena ha puesto en marcha el primer protocolo del centro dedicado a la transición de pacientes pediátricos a la consulta de adultos, un servicio que surge como respuesta a las necesidades de los jóvenes con patologías crónicas como la diabetes, que precisan de un apoyo y asesoramiento especial.

 

El objetivo de este ptrotocolo es fortalecer los conocimientos y habilidades de los pacientes pediátricos para que lleguen a las consultas de adultos con los conocimientos adecuados y afronten su enfermedad de forma independiente y sin la continua supervisión de sus padres. Este protocolo, que aspira a implantarse en todas las especialidades, se empezó a poner en marcha en 2018 aunque ha sido ahora cuando se ha institucionalizado en colaboración con las unidades de Pediatría y Endocrinología, que ha sido la primera especialidad en dar el pistoletazo de salida a esta iniciativa, de la que se han beneficiado desde entonces en torno a 40 adolescentes con diabetes.

La transición a las unidades de adultos se lleva a cabo a partir de los 14 años, cuando concluye el programa infantil. Es en este momento en el que se empieza a dar forma a este traspaso, que concluirá a los 18 años, según el protocolo activado en el centro, cuando el menor pase definitivamente a ser atendido en la consulta de adulto.

La endocrinóloga de este hospital, María Asunción Martínez, ha explicado que la adolescencia es el periodo vital más frágil en el caso de la diabetes, coincidiendo con la etapa donde es más difícil conseguir objetivos de control, de ahí la importancia de que el proceso esté planificado. En este sentido, ha afirmado que "el paso de la atención pediátrica a la de adulto es un periodo muy sensible, en ocasiones, además, con dificultades de control y del que se sabe es una etapa de pérdida del seguimiento, lo que puede conllevar complicaciones y mala evolución del paciente".

La doctora ha incidido en el "temor" con el que los padres se enfrentan a este cambio, tanto del equipo médico como en la forma de gestión de la enfermedad por parte de sus hijos, y ha añadido que "los padres se encuentran con una etapa diferente a todo lo vivido porque no están acostumbrados a darle cierta autonomía a sus hijos porque habitualmente son ellos los que han tenido un control absoluto de la enfermedad y eso es algo que les inquieta bastante".

Uno de los pilares del programa se centra en la vinculación del paciente crónico a las nuevas unidades para generar confianza en los nuevos equipos a través de consultas conjuntas, además de mantener el seguimiento en ambas unidades hasta la adherencia completa al servicio de adultos. Para ello, la transición empieza unos dos años antes de los 14 que marca los protocolos y es entre los 16 y 18 años cuando se lleva a cabo el traslado definitivo. En ese periodo de cuatro años, al margen del seguimiento periódico de la enfermedad que el menor continúa teniendo con los pediatras, se programan unas dos consultas conjuntas al año en las que están presentes tanto el pediatra como el endocrinólogo de adulto, además de los equipos de enfermería.

Según detalla la jefa de Pediatría, Elena Pérez, "en esta consulta, el endocrinólogo presente recibe de primera mano toda la información y atención que está dando el pediatra tanto a los padres como a los menores y eso tiene un efecto muy positivo para ellos y tranquilizador porque visualizan que hay coordinación entre los dos equipos médicos y eso es vital para promover la adherencia al tratamiento".

Por su parte, la doctora Martínez, ha destacado que, una vez el paciente llega al servicio de Endocrinología, se inicia un procedimiento diferente, también de manera progresiva, "intentando darle cada vez más autonomía" y éste concluye con su llegada plena a la consulta de adulto "en la que el paciente se siente corresponsable de su enfermedad y los padres quedan en un segundo plano", concreta.

En la actualidad, en el Hospital Macarena hay en torno a 200 menores en seguimiento por diabetes y cada año debutan alrededor de 25. Desde 2018 han pasado por esta consulta de transición unos 40.

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