Descubren que la metformina es eficaz contra la inflamación crónica del hígado

La metformina, un fármaco habitual entre los diabéticos, y conocido por su accesibilidad, su reducido coste y su seguridad cardiovascular hasta el punto de que la Organización Mundial de la salud (OMS) lo ha incluido en la lista de medicamentos esenciales.además de ser eficaz en el control de la glucosa, es mucho más que un simple antidiabético oral, y desde hace años numerosos grupos de científicos examinan otros posibles efectos más allá del control de la glucosa.

Entre estos efectos beneficiosos, destaca la mejoría de la supervivencia de los pacientes con cáncer de páncreas, según han reportado un grupo de oncólogos del Hospital Johns Hopkins, en Baltimore (EEUU), en la revista Oncotarget.

Ahora, este equipo californiano ha encontrado un nuevo efecto de la metformina: actuar contra la inflamación crónica. Según Reuben Shaw, profesor del Laboratorio de Biología Celular y Molecular de Salk y autor principal del artículo publicado en la revista Genes & Development, "este hallazgo nos permite profundizar en lo que está haciendo la metformina a nivel molecular".

En concreto, los investigadores han encontrado que las mismas proteínas que son reguladas por la metformina controlan también aspectos de la inflamación, de forma que el antidiabético activa una proteína, llamada AMPK, que conserva la energía de una célula en condiciones de bajos nutrientes y que se activa naturalmente en el cuerpo después del ejercicio.

En otros trabajos anteriores, Shaw descubrió que en las células sanas, la proteína AMPK inicia un efecto en cascada, regulando dos proteínas Raptor y TSC2, que explican la capacidad de la metformina para inhibir el crecimiento de células tumorales.

Además, según recoge el portal Alimente, se han descubierto muchas proteínas y vías adicionales que regulan este fármaco, lo que abre un campo de potenciales efectos beneficiosos, de tal forma que en Estados Unidos se están llevando a cabo ensayos clínicos para evaluar su potencial terapéutico antienvejecimiento.

En la investigación, llevada a cabo en ratones, el grupo del Instituto Salk desconectó genéticamente la proteína AMPK de las otras proteínas, de forma que no recibieron señales de AMPK, aunque sí pudieron funcionar normalmente y recibir información de otras proteínas. Cuando estos ratones se sometieron a una dieta alta en grasas que desencadenó la diabetes, y luego recibieron tratamiento con metformina, esta ya no tuvo los mismos efectos en las células hepáticas que en los animales normalmente diabéticos.

Los científicos encontraron que el efecto del fármaco en algunos genes relacionados con el metabolismo de las grasas estaba bloqueado, pero sorprendentemente, muchos otros genes se relacionaron con la inflamación. Es decir, que el antidiabético normalmente abre vías antiinflamatorias, un efecto que necesita que AMPK, TSC2 y Raptor estén activos.

Los autores han calificado de extraordinario este hecho, y su importancia radica en que las personas que sufren de obesidad y diabetes, a menudo presentan inflamación crónica, lo que conduce a un aumento de peso adicional y otras enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares. Por lo tanto, esta interrelación entre la metformina y las proteínas necesaria tanto para el control de la glucosa en sangre como de la inflamación, revela cómo el medicamento puede tratar las enfermedades metabólicas de diferentes formas.

Estos nuevos datos sugieren que es necesario estudiar el uso potencial de la metformina en enfermedades inflamatorias, en particular en las hepáticas, como es el hígado graso, que cada vez afecta a más personas.

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