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Los adolescentes con sobrepeso tienen más riesgo de padecer diabetes de adultos

Una investigación ha demostrado que existe una relación directa en haber sufrido sobrepeso de jóvenes y el desarrollo de enfermedades como la diabetes o el infarto.

 

Según este estudio, publicado en la revista Journal of the American College of Cardiology, haber registrado un índice de masa corporal (IMC) elevado durante la adolescencia, es un factor de riesgo significativo para sufrir diabetes de tipo 2, además de infarto de miocardio precoz o un empeoramiento general de la salud.

Para elaborar su estudio, los investigadores analizaron las puntuaciones z del IMC, que corresponde al peso relativo ajustado a la edad y el sexo del niño. En total, analizaron estos datos de un grupo de 12.300 adolescentes de entre 11 y 18 años, de los que el 51,4 % eran mujeres. El IMC medio de referencia en este estudio fue de 22,4 kg/m2.

Cada puntuación z del IMC, una unidad más alta en la adolescencia, se asoció con un IMC de 4,17 kg/m2 más alto en la edad adulta en el seguimiento de 24 años. Según los resultados obtenidos, se puede relacionar la edad de inicio de la obesidad y la resistencia a la insulina y a la aterosclerosis.

De esta manera, haber tenido un IMC más alto en la adolescencia se asoció a un aumento del 2,6 % de mala salud en general; mientras que los jóvenes que habían sufrido sobrepeso tenían un 8,8 % más de riesgo de padecer diabetes de tipo 2 y del 0,8 % del riesgo de sufrir un ataque cardíaco prematuro al llegar a los 30-40 años.

Según ha señalado Jason M. Nagata, profesor asistente de pediatría en la División de Medicina de Adolescentes y Adultos Jóvenes en la Universidad de California, y autor principal del estudio, “este hallazgo de que el IMC en la adolescencia es un factor de riesgo para los malos resultados de salud en la edad adulta, independientemente del IMC en la edad adulta, tiene implicaciones significativas para nuestra comprensión de la aparición de la enfermedad cardiovascular”, y ha advertido que “teniendo en cuenta estos hallazgos, los proveedores de atención médica deben considerar el historial de IMC al evaluar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y crónicas”.

Los investigadores han destacado que los resultados apoyan la hipótesis de que tanto la edad de inicio de la obesidad como la exposición acumulada a la obesidad contribuyen a la resistencia a la insulina y a la aterosclerosis.

Para combatir los malos resultados de salud, los investigadores recomiendan más orientación y apoyo de los pediatras a los pacientes. En este sentido, el especialista ha afirmado que “nuestro estudio sugiere que la adolescencia es un periodo importante para optimizar la salud yprevenir los ataques cardíacos tempranos. Los pediatras deberían animar a los adolescentes a desarrollar comportamientos saludables, incluyendo la actividad física y las comidas equilibradas”.

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