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Relacionan la exposición prolongada al arsénico con un mayor riesgo de padecer diabetes

Un nuevo estudio de la Universidad de Arizona ha identificado el mecanismo biológico que vincula la exposición prolongada al arsénico con la diabetes tipo 2, pero también con otras enfermedades como el cáncer.

 

Los datos aportados por el estudio demuestran que la exposición crónica al arsénico afecta la producción y la sensibilidad a la insulina, los niveles de azúcar en sangre y los perfiles de lípidos, todas características comunes de la aparición y progresión de la diabetes.

De esta manera, debido a que el arsénico es un metaloide natural que se encuentra en el suelo, puede ser uno de los contaminantes más importantes del agua potable a nivel mundial, especialmente cuando se ingiere en niveles peligrosos.

Ahora, esta nueva investigación dirigida por Donna D. Zhang, de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Arizona, ha descubierto un mecanismo biológico por el cual la exposición crónica al arsénico conduce a la resistencia a la insulina y la intolerancia a la glucosa.

Los investigadores han mostrado cómo la exposición al arsénico altera las defensas antioxidantes naturales del cuerpo lo que puede contribuir al desarrollo de estas enfermedades.

El estudio examinó el efecto de la exposición al arsénico sobre la activación del factor 2 relacionado con el factor nuclear eritroide 2 (NRF2), una proteína que juega un papel importante en el mantenimiento de la homeostatis celular, especialmente durante tiempos de estrés oxidativo cuando hay un desequilibrio de radicales libres de oxígeno y antioxidantes en el cuerpo.

El estrés oxidativo a largo plazo, como el causado por el humo del cigarrillo, la radiación, las dietas ricas en azúcar, grasas y alcohol o toxinas ambientales, contribuye al desarrollo de una variedad de afecciones crónicas que incluyen cáncer, diabetes y enfermedades neurodegenerativas.

NRF2 es el regulador rector del cuerpo contra el estrés oxidativo, de forma que cuando el cuerpo entra en un estado de estrés oxidativo, se activa y comienza el proceso de protección celular; y cuando se restaura la homeostatis celular, los niveles de NRF2 vuelven a la normalidad.

El doctor Zhang y el equipo de investigación encontraron que la exposición al arsénico da como resultado la activación prolongada y descontrolada de NRF2, que previamente se determinó que es un impulsor de la progresión del cáncer y la resistencia a la terapia contra el cáncer.

Además, en este estudio, descubrieron que la exposición al arsénico resultó en intolerancia a la glucosa y disminución de la sensibilidad a la insulina. En particular, la activación prolongada de NRF2 por exposición crónica al arsénico provocó cambios en las vías que controlan el metabolismo de aminoácidos, ácidos grasos, carbohidratos, lípidos y fármacos.

Así las cosas, los datos han demostrado que la activación prolongada de NRF2 en respuesta al arsénico aumentó la producción de glucosa en el hígado y la liberación de esa glucosa al torrente sanguíneo, lo que podría representar un factor clave de cambios en la glucosa sanguínea sistémica.

Investigación