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Descubren variaciones poblacionales en el microbioma de los gatos diabéticos

Los gatos se han convertido en un modelo cada vez más popular para estudiar la diabetes en humanos, toda vez que la diabetes felina y humana comparten varias similitudes clínicas y fisiológicas, como que ambas tienden a desarrollarse en la mediana edad, se asocian con obesidad y resistencia a la insulina e influyen en la pérdida de células beta en el páncreas.

 

Muchos de los mecanismos subyacentes de la resistencia a la insulina y la progresión de la diabetes siguen siendo desconocidos, motivo por el que un grupo de investigadores de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, han explorado un posible vínculo entre el desarrollo de diabetes felina y el microbioma intestinal.

Para llevar a cabo el estudio, utilizaron técnicas de secuenciación genética con las que comparar poblaciones microbianas fecales en gatos sanos y diabéticos. De este modo reclutaron a 82 gatos para el estudio, incluidos gatos sanos y gatos diagnosticados con diabetes. Todos los animales tenían al menos 6 años de edad, vivían principalmente en interiores y no habían recibido ningún medicamento que pudiera alterar las poblaciones de bacterias intestinales, como antibióticos, prebióticos o probióticos.

Todos estos felinos se dividieron en tres categorías según el estado de salud y el peso, clasificándoles en gatos diabéticos, saludables y con sobrepeso.

Tras la lectura de los resultados, los investigadores observaron que la diversidad microbiana intestinal se redujo y las comunidades microbianas intestinales se alteraron en los gatos diabéticos, en comparación con los gatos delgados sanos, al tiempo que observaron que estos cambios persistieron después de una modificación dietética de cuatro semanas con un alimento comercial para diabéticos, y también se hicieron más evidentes para los gatos con diabetes frente a los gatos sanos con sobrepeso.

A lo largo del estudio, los gatos sanos delgados y con sobrepeso mantuvieron comunidades microbianas intestinales similares, lo que sugirió que la enfermedad, y no la composición corporal, era la principal responsable de los cambios microbianos observados exclusivamente en la población diabética.

Cuando se examinaron bacterias específicas, los investigadores encontraron que los gatos diabéticos tenían proporciones significativamente alteradas de bacterias en las familias Prevotellaceae y Enterobacteriaceae, así como bacterias responsables de producir un ácido graso de cadena corta, el burirato. Las bacterias Prevotellaceae eran menos abundantes en los gatos diabéticos que en los sanos, y las poblaciones reducidas se correlacionaron con un aumento de la fructosamina sérica, un marcador común utilizado para diagnosticar la diabetes.

En estudios anteriores se ha demostrado que la suplementación oral con la bacteria Prevotella puede aumentar la tolerancia a la glucosa en ratones, lo que destaca el posible papel de este grupo bacteriano en el desarrollo de la diabetes. Además, la fructosamina sérica se correlacionó positivamente con la presencia de bacterias Enterobacteriaceae en el intestino.

En este estudio, los gatos con diabetes demostraron varias alteraciones en las poblaciones bacterianas intestinales, muchas de las cuales son cambios paralelos observados en humanos con diabetes tipo 2. Estos cambios no se observaron en gatos obesos sanos, lo que sugiere que otros factores además de la composición corporal son fundamentales en el desarrollo de la diabetes felina.

De esta manera, los autores han afirmado que las medidas adicionales para apoyar a las poblaciones microbianas de los pacientes pueden convertirse en consideraciones importantes para el manejo óptimo de la diabetes felina en el futuro.

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