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Confirman el poder adelgazante del fármaco para la diabetes semaglutida

La obesidad es uno de los mayores enemigos de salud pública, toda vez que son 1.900 millones las personas en el mundo rebasan el límite de 25 kg/m2, y que trae consigo, entre otras  enfermedades diabetes, destacando además en el top ten de las causas de muerte en el mundo. Ahora, un nuevo estudio ha concluido que un fármano para la diabetes, la semaglutida, podría ayudar en algunos procesos de adelgazamiento.

 

Este estudio, llevado a cabo en 1.595 pacientes con diabetes y un IMC por encima de 27, concluye que una inyección semanal de 2,4 mg de semaglutida, un antidiabético de la familia de los GLP-1, logra que los diabéticos pierdan cerca del 10 % de peso, lo que implica también un mejor control de la glucosa.

Los resultados, que han sido publicados en la revista The Lancet, confirman los comunicados unas semanas antes por investigadores de la Universidad de Northwestern (Chicago) en la revista New England Journal of Medicine.

Según publica el portal especializaco en nutrición Alimente, la autora principal del último trabajo, la profesora Melanie Davies, del Centro de Investigación en Diabetes de la Universidad de Leicester (Reino Unido), ha explicado que "estos resultados son emocionantes y representan una nueva era en el control del peso en personas con diabetes tipo 2; marcan un cambio de paradigma real en nuestra capacidad para tratar la obesidad y nos acercan a lo que vemos con una cirugía más invasiva", al tiempo que señala que "es realmente alentador que, junto con la pérdida de peso, hay mejorías reales en la salud general, con un aumento significativo en las puntuaciones de actividad física, reducción de presión arterial y mejor control de la glucosa en sangre".

En este sentido, el doctor Julio Sagredo, miembro de la redGDPS y del grupo de Diabetes de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), ha confirmado que “en muchas ocasiones, la DM2 es una complicación de la obesidad” y que “los tratamientos clásicos, basados en la nutrición adecuada y el ejercicio físico, son los más importantes, pero con frecuencia se muestran insuficientes”, lo que justifica que hayan surgido “otras opciones terapéuticas -la cirugía metabólica y fármacos- para reducir peso”. 

Sagredo revela que “aunque es útil en todas las personas con diabetes que necesitan mejorar su control metabólico, nuestro Sistema Nacional de Salud solo lo financia en pacientes obesos, con un IMC superior a 30 y en dosis de 1 mg inyectado subcutáneamente cada semana”. Es decir, que fuera de esa indicación, si alguien recibe semaglutida debe pagarla de su bolsillo, y con más razón si el fin es adelgazar sin que haya diabetes.

En esta linea, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) defiende la financiación del tratamiento “en todos aquellos pacientes con obesidad en los que no sea suficiente el cambio en los hábitos de vida -dieta más saludable e hipocalórica y aumento de la actividad física-, tal como ocurre en el resto de enfermedades metabólicas, como la propia diabetes o la hipertensión arterial”.

Según explica a Alimente Albert Lecube, vicepresidente de esta sociedad y jefe de servicio en el Hospital Arnau de Vilanova, los fármacos GLP-1 son “sin ninguna duda” una opción real para el tratamiento de la obesidad sin diabetes, porque “tienen la doble capacidad de estimular la secreción de insulina y de aumentar la sensación de saciedad”.

Serían candidatos a recibirlos los obesos con un IMC a partir de 30, pero también beneficia a “pacientes con sobrepeso moderado, es decir, un IMC igual o superior a 27,5, si además presentan alguna enfermedad asociada con la obesidad”.

 

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