El potencial de la fibra para reducir el riesgo de algunas enfermedades crónicas es de sobra conocido; pero ahora, los investigadores han empezado a estudiar su papel en la diabetes, ya que trabajos científicos anteriores apuntaban a que un consumo diario de fibra podría reducir su riesgo.
Una nueva investigación publicada en la revista Diabetologia, indica que el consumo de grandes cantidades de fibra dietética reduce el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. En investigaciones anteriores, aunque se ha encontrado una asociación entre el aumento de la ingesta de fibra dietética y un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, la mayoría de estos datos provienen de Estados Unidos, y las cantidades y fuentes de la ingesta de fibra difieren sustancialmente entre países.
En este artículo, los autores evaluaron las asociaciones entre la fibra total, así como la fibra de cereales, frutas y fuentes vegetales, y la nueva aparición de diabetes tipo 2 en una gran cohorte europea en ocho países, en el estudio EPIC-InterAct. T
ambién realizaron un meta-análisis en el que combinaron datos de este estudio con los de otros 18 análisis independientes de todo el mundo.
Dagfinn Aune, estudiante de doctorado afiliado a la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología y el Imperial College de Londres, en Reino Unido, analizó junto con colegas los datos de EPIC-InterAct, que es el estudio más grande del mundo sobre la diabetes tipo 2 de nueva aparición y es coordinado por la Unidad de Epidemiología del MRC en la Universidad de Cambridge, Reino Unido.
EPIC-InterAct incluye 12.403 casos de incidentes verificados de diabetes tipo 2, y, por comparación, una sub-cohorte de 16.835 individuos que se considera representante de la cohorte total de la European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition (EPIC), incluyendo unos 350.000 participantes.
Los autores de este nuevo trabajo dividieron a los participantes en cuatro grupos de igual tamaño de menor a mayor consumo de fibra y evaluaron el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 durante un promedio de 11 años de seguimiento.
De esta forma, encontraron que los participantes con la mayor ingesta total de fibra (más de 26 g/día) tenían un 18 % menos de riesgo de desarrollar diabetes en comparación con los que consumen menos fibra total (menos de 19 g/día), después de ajustar por otros efectos del estilo de vida y factores dietéticos.
Cuando se ajustaron los resultados por el índice de masa corporal (IMC) como marcador de la obesidad, se detectó que una mayor ingesta total de fibra ya no se asocia con un menor riesgo de desarrollar diabetes, lo que sugiere que la asociación beneficiosa con el consumo de fibra puede estar mediada, por lo menos, en parte por el IMC.
En otras palabras, la fibra dietética puede ayudar a las personas a mantener un peso saludable, que a su vez reduce las posibilidades de desarrollar diabetes tipo 2.
Cuando los autores evaluaron las diferentes fuentes de fibra, vieron que la fibra de cereales tuvo la asociación inversa más fuerte: los que presentaban los niveles más altos de consumo de cereales y fibra vegetal tenían un riesgo del 19 y 16 % menor de desarrollar diabetes, respectivamente, en comparación con los que tienen el consumo más bajo de estos tipos de fibra; pero estas asociaciones desaparecieron cuando los resultados se ajustaron para el IMC.
Por el contrario, la fibra de la fruta no se relacionó con una reducción en el riesgo de diabetes; mientras los cereales representaron el 38 % de la ingesta total de fibra y fueron la principal fuente de fibra en todos los países que participan en el estudio, con la excepción de Francia, donde las verduras eran la fuente principal.
Los autores también realizaron un meta-análisis, donde agruparon los datos de este estudio EPIC-InterAct con los de otros 18 estudios independientes (ocho en Estados Unidos, cuatro en Europa, tres en Australia y tres en Asia). El meta-análisis incluyó más de 41.000 casos de diabetes tipo 2 de nueva aparición y hallaron que el riesgo de diabetes se redujo en un 9 % por cada aumento de 10 g/día en la ingesta total de fibra y en un 25 % por cada aumento de 10 g/día de fibra de cereales.
