Los enfermos de diabetes son más propensos a problemas cardiovasculares, según un estudio de la Universidad Rovira i Virgili (URV), del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili y del Ciberdem.
El trabajo ha analizado cómo es la estructura de la fracción de las lipoproteínas HDL, el llamado "colesterol bueno", en pacientes diabéticos para explicar su mal funcionamiento. Los resultados de la investigación han sido publicados en "Scientific Reports", una publicación de la revista científica "Nature".
Una de las principales características de las personas que padecen diabetes, además de la obesidad, la resistencia a la insulina o el síndrome metabólico, es la dislipemia aterogénica, una disminución del tamaño de las lipoproteínas LDL, una reducción del colesterol HDL (el "bueno") y un nivel elevado de triglicéridos.
Hasta ahora, muchos estudios habían demostrado que concentraciones elevadas de colesterol HDL en la sangre constituyen un factor de prevención de riesgo cardiovascular. Sin embargo, si estas concentraciones altas son producidas por fármacos, el efecto beneficioso desaparece, lo que hace que sea necesario ir más allá a la hora de buscar factores de prevención cardiovascular.
Una de estas vías es describir y analizar las características de las lipoproteínas utilizando una serie de parámetros adicionales, tales como el tamaño, el número de partículas o la estructura. Así, la investigación ha calculado cómo es el estructura de la fracción de las lipoproteínas de alta densidad (HDL) en personas diabéticas con dislipemia aterógena.
Cuenta el diario La Vanguardia, que la misión de estas lipoproteínas es transportar los lípidos a través de la sangre, pero en personas diabéticas estas partículas pierden funcionalidad, por lo que predisponen a estos enfermos a tener más riesgo cardiovascular.
El estudio ensayó con 29 pacientes con diabetes tipo 2 con dislipemia aterogénica, a los que se sometió a dos tratamientos farmacológicos para disminuir los triglicéridos y aumentar el colesterol HDL. Por otro, se estudió a un grupo de 26 personas sanas utilizadas como grupo de control y se usó resonancia magnética nuclear con técnicas de caracterización óptica UV-Vis y de microscopía de fuerza atómica en ambos grupos.
La investigación también ha demostrado que dos de los tratamientos farmacológicos clásicamente utilizados en estas circunstancias no mejoran significativamente la estructura poco funcional de las lipoproteínas HDL de las personas diabéticas.
Según el investigador Xavier Correig, estos resultados permitirán tener datos más precisos para prevenir el riesgo cardiovascular.
Este mismo grupo de investigación ha puesto a punto recientemente una técnica basada en resonancia magnética nuclear para medir el número y el tamaño de las lipoproteínas en la sangre. Así se ha comprobado que estos parámetros son unos marcadores más efectivos para predecir el riesgo cardiovascular que las medidas de colesterol y triglicéridos que se utilizan ahora.

