Una vez diagnosticada la diabetes, uno de los primeros pasos que siguen los médicos de Atención Primaria, es controlar el nivel de la glucosa en la sangre de los pacientes. Aunque este es un primer paso imprescindible, no es suficiente, y es necesario llevar a cabo un control metabólico, mucho más amplio y de mayor alcance que el mero control de los niveles glicémicos.
Así lo subrayan los expertos de la ponencia "Retos del médico de Atención Primaria en diabetes: ¿Sólo se deben tener en cuenta los niveles glicémicos?", en el marco de las III Jornadas Nacionales de Diabetes de Semergen en Málaga.
"En la diabetes mellitus el objetivo fundamental del tratamiento es reducir la morbimortalidad cardiovascular asociada a la enfermedad. Para ello, debe actuarse tanto sobre el mal control metabólico como sobre el conjunto de factores de riesgo modificables y condiciones clínicas asociadas a cada paciente", ha explicado José Luis Llisterri, presidente de Semergen.
De la misma opinión se muestra Esteban Jódar, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital universitario Quirón de Madrid, para quien hay una intervenciones que da tanta protección o más a las personas con diabetes que el control de la glucemia es el control metabólico. "La selección del tratamiento farmacológico, teniendo en cuenta su impacto sobre el control de la HbA1c, es otro factor importante a considerar", ha asegurado Llisterri.
Una de las combinaciones más aceptadas de tratamiento con antidiabéticos orales es "metformina con inhibidores de la dipeptidil peptidasa (iDPP4)", explica el experto. Los inhibidores de la iDPP4 son muy valorados debido a su buen perfil clínico: son efectivos en la disminución de la HbA1c, neutros en el peso, seguros a nivel cardiovascular y no producen hipoglucemias. Además, "son fármacos bien tolerados y con pocos efectos adversos", ha señalado.
