Carlos Mudarra y Marta Dasí, nutricionistas colegiados en CoDiNuCoVa, han presentado una nueva guía que, bajo ell título de Nutrición Primaria, se ha convertido en el primer documento elaborado íntegramente por dietistas-nutricionistas para la prevención y tratamiento de las enfermedades no transmisibles más comunes en la Comunidad Valenciana.
La idea, según han explicado sus autores, es actualizar y unificar en un mismo documento todas las recomendaciones del único grupo profesional sanitario específicamente cualificado para el abordaje nutricional de estas patologías.
Además, esta publicación tiene como objetivo formar parte de los equipos multidisciplinares para garantizar una atención personalizada y eficaz en la prevención y tratamiento de las enfermedades no transmisibles.
Según ha explicado Maite Navarro, presidenta del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad Valenciana, este documento impulsado gracias al apoyo económico, técnico y de comunicación de CODiNuCoVa es una herramienta muy útil que no existía en la actualidad, y en la que se especifica que las enfermedades no transmisibles que más prevalecen en adultos de la Comunidad son la dislipemia (21,5 %), la obesidad (18,7 %), la hipertensión (18,4 %) y la diabetes mellitus (7,5 %), aunque también existen otras como la osteoporosis, la enfermedad renal crónica o el síndrome del intestino irritable.
En 'Nutrición Primaria' se recogen diferentes pautas a seguir para prevenir el desarrollo de algunas de estas patologías, y también cómo abordarlas desde la dieta, diferenciando la dieta de prevención de la que trata estas enfermedades.
Para evitar contraerlas, los nutricionistas han diseñado un patrón alimentario para reducir los factores de riesgo. Este enfoque, según explican Mudarra y Dasí, no se limita a la suma de nutrientes aislados, por lo que proponen una alimentación basada en alimentos mínimamente procesados, donde el protagonismo sea para las frutas, las verduras, las legumbres, los cereales integrales, los frutos secos y el AVOE, entre otros.
Una vez diagnosticada la enfermedad, la dieta es una herramienta terapeútica de primera línea, que debe ser personalizada e individualizada por un dietista-nutricionista para asegurar su adherencia y alcanzar objetivos clínicos.
Según recoge esta guía, para que la prevención sea efectiva es necesraio reducir el consumo de carnes rojas y procesadas y, especialmente, los productos ultra procesados y con azúcares añadidos, ya estos productos «actúan como verdaderos aceleradores de las enfermedades no transmisibles», y son «preparaciones industriales» que están diseñadas para ser «hiper palatables», a costa de una bajísima densidad nutricional y un exceso de azúcares libres, grasas de mala calidad y otros componentes nada beneficiosos para la salud de los consumidores.
Además, los ultraprocesados alteran directamente nuestro organismo y nuestra microbiota intestinal, aumentando la permeabilidad de la barrera digestiva y cronificando estados de inflamación.
Esta cascada de efectos es la base sobre la cual se asientan patologías tan prevalentes en nuestro entorno como la obesidad, la diabetes tipo 2 y diversos trastornos funcionales digestivos; y si a este entorno alimentario le sumamos el efecto del tabaquismo y el alcohol, el riesgo se multiplica exponencialmente.

