El consumo de tabaco por parte de los padres deja huella en la salud futura de sus hijos, según concluye un estudio de la Universidad de California en Santa Cruz, Estados Unidos, que descibrió que la exposición a la nicotina antes de la concepción afecta el metabolismo de la descendencia y puede aumentar el riesgo de padecer diabetes.
La investigación, publicada en la revista Journal of Endocrine Society, revela que los hijos de ratones machos que recibieron nicotina mostraron alteraciones en la regulación del azúcar. En este sentido, la científica española Raquel Chamorro-García ha indicado que “cuando los ratones machos consumieron nicotina en su agua de beber, sus descendientes tuvieron alteraciones metabólicas que parecen impactar la manera en que el cuerpo metaboliza el azúcar”, para añadir que “esto sugiere que el consumo de tabaco en los hombres está asociado a un mayor riesgo de que sus descendientes desarrollen diabetes”.
Otras investigaciones ya habían demostrado que la exposición de los padres a factores como dietas inadecuadas, alcohol y drogas podrían causar alteraciones neurológicas, fisiológicas y metabólicas en la siguiente generación. Además, estudios previos habían vinculado la exposición paterna a la nicotina con problemas cognitivos, modificaciones en el metabolismo hepático y cambios en la expresión de genes relacionados con enfermedades metabólicas en la descendencia.
Este nuevo estudio, realizado por la profesora y asistente de microbiología y toxicología ambiental, Chamorro-García, junto con Stephanie Aguiar, Truman Natividad, Daniel Davis y Carlos Díaz-Castillo, ha recibido el apoyo del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de los Institutos Nacionales de Salud, del Programa de Investigación sobre Enfermedades Relacionadas con el Tabaco de la Universidad de California, y ha obtenido además fondos de inicio de esta universidad.
El estudio enfatiza la importancia de evitar el consumo de tabaco en los futuros padres para reducir enfermedades en las próximas generaciones, y se centró en los efectos de la nicotina pura, para descartar la influencia de otras sustancias presentes en cigarrillos tradicionales o electrónicos.
Los científicos emplearon ratones machos de la especie Mus musculus y les administraron nicotina en el agua antes de la concepción de la descendencia. Luego, compararon a los hijos e hijas de estos ratones con los de un grupo control cuyos padres no recibieron nicotina, y se midieron en los descendientes indicadores como los niveles de glucosa e insulina en sangre, junto con la función hepática.
El equipo evaluó estos parámetros tanto en crías hembras como en machos para detectar diferencias según el sexo; y mientras en las hembras, las hijas de los ratones expuestos a nicotina presentaron niveles más bajos de insulina y de glucosa en ayunas en comparación con el grupo control, en los machos, los hijos de padres expuestos a nicotina mostraron niveles más bajos de glucosa en sangre y alteraciones en la función del hígado.
En este sentido, Chamorro-García ha afirmado que “nuestros hallazgos sugieren que el uso de productos de tabaco por parte de los padres puede tener efectos duraderos en la salud de sus hijos”.
Estos resultados destacan la importancia de incluir la salud masculina en el cuidado preconcepcional y la prevención de enfermedades crónicas en la descendencia, por lo que los investigadores han advertido que, aunque los resultados se obtuvieron en ratones, se necesitan más estudios para saber si estos efectos se replican en humanos.
El estudio resalta además que es fundamental incorporar la salud de los hombres en el cuidado previo a la concepción para prevenir enfermedades en los hijos, por lo que los investigadores recomiéndan prestar especial atención a los hábitos de los futuros padres, especialmente en relación con el consumo de tabaco.

