Un grupo de investigadores ha transformado células humanas del páncreas que normalmente no producen insulina en células capaces de fabricarla y liberarla en respuesta a la glucosa. El hallazgo abre una posible vía para recuperar parte de la capacidad de producir insulina que se pierde o resulta insuficiente en la diabetes, aunque todavía está lejos de convertirse en un tratamiento.
El trabajo se centró en las células ductales, que forman parte de los conductos del páncreas. Tienen una función diferente a las células beta, encargadas de producir insulina, y su deterioro o destrucción desempeña un papel fundamental en la diabetes, así que recuperar su función o aumentar su número se ha convertido en una prometedora estrategia para tratar la enfermedad.
A través de manipulación genética, los investigadores descubrieron que eliminar la función de un gen llamado ALDH3B2 podía cambiar la identidad de algunas células ductales. Lo que surgía eran células similares a las beta, capaces de producir y liberar insulina en respuesta a la glucosa.
De acuerdo con los autores, las células ductales del páncreas tienen cierta plasticidad. En las condiciones estudiadas, menos del 1 % adquiere espontáneamente características similares a las de una célula beta. Al silenciar ALDH3B2, esa proporción aumentó hasta alrededor del 8.5 % en células humanas.
Para comprobar si funcionaban dentro de un organismo, los investigadores trasplantaron esas células humanas modificadas a ratones inmunodeficientes a los que previamente se les había inducido diabetes. Después del procedimiento detectaron insulina humana y observaron que la glucosa de los animales descendió hasta niveles cercanos a los normales. El efecto se mantuvo durante seis semanas.
La ciencia lleva décadas con la idea de recuperar las células beta, y algunos tratamientos experimentales buscan obtener nuevas células productoras de insulina en el laboratorio y después trasplantarlas al paciente. Es una estrategia prometedora, pero implica una complejidad técnica que, por ahora, no es práctica.
Este estudio apunta hacia otra posibilidad, la de aprovechar las células que ya existen en el páncreas y hacerlas cambiar de función, apagando algunos de los interruptores genéticos que mantienen su identidad. El experimento todavía no consiguió hacerlo directamente dentro del páncreas, pero admiten que es un inicio.
De esta manera, ALDH3B2 podría ofrecer una vía para alcanzar algún día ese objetivo. El gen produce una enzima, por lo que los investigadores plantean la posibilidad de desarrollar un fármaco que bloquee su actividad y provoque una transformación similar sin necesidad de modificar genéticamente las células con técnicas de edición como CRISPR.
Los autores han publicado este trabajo publicado en la revista Science Translational Medicine, y en torno al mismo, han explicado que “nuestro estudio identifica un gen que potencialmente podría ser atacado en las células del conducto pancreático humano para reponer la masa celular β para la terapia de la diabetes”.


