Desarrollan una nueva sustancia antidiabética que preserva la actividad de las células productoras de insulina y previene la glucemia elevada

Un grupo de investigadores del Instituto Karolinska (Suecia), ha identificado una nueva sustancia antidiabética que preserva la actividad de las células beta productoras de insulina y previene la glucemia elevada en ratones.

 

En un estudio pubicado en la revista Science Translational Medicine, los investigadores destacan que existen diferentes familias de agentes reductores de la glucosa en el tratamiento de la diabetes, pero ninguna de ellas puede detener o invertir la progresión de la enfermedad. Además, afirman que el mantenimiento de una actividad adecuada de las células beta es esencial para prevenir la progresión de la diabetes de tipo 1 y 2.

Según ha destacado Erwin Ilegems, primer autor del estudio e investigador principal del Departamento de Medicina Molecular y Cirugía del Instituto Karolinska, "en la diabetes, las células beta se ven obligadas a producir grandes cantidades de insulina, y nuestro estudio demuestra que esto conduce a un estado hipóxico que aumenta los niveles de la proteína HIF-1alfa, que a su vez reduce la actividad de las células beta. Tratando a los ratones diabéticos con el inhibidor de HIF-1alfa PX-478 conseguimos reducir sus niveles de glucosa en sangre".

El factor inducible por hipoxia-1alfa (HIF-1alfa), un descubrimiento de galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2019 indica que esta proteína está implicada en muchas enfermedades diferentes, de forma que el inhibidor de HIF-1alfa PX-478, probado en ensayos clínicos de fase I como medicamento contra el cáncer, fue bien tolerado en estos pacientes.

En colaboración con el grupo de investigación del profesor Jorge Ruas, del Departamento de Fisiología y Farmacología del Instituto Karolinska, los autores pudieron demostrar que el efecto antidiabético del PX-478 se debía principalmente a la mejora de la actividad de las células beta pancreáticas; y puesto que está bien establecido que la producción de insulina disminuye durante la progresión de la diabetes, las estrategias terapéuticas se han centrado principalmente en mejorar la producción de insulina de las células beta.

Sin embargo, este enfoque no ha tenido el éxito previsto inicialmente, ya que, según Per-Olof Berggren, profesor del Departamento de Medicina Molecular y Cirugía del Instituto Karolinska, «las terapias actuales dirigidas a las células beta sólo tienen un efecto positivo temporal en la secreción de insulina, y a largo plazo, estos fármacos conducen al agotamiento de las células beta».

Parece que, a diferencia de otros tratamientos, el PX-478 mejora la actividad de las células beta sin amplificar la secreción de insulina, por lo que los investigadores creen que puede evitar el agotamiento de las células beta y ser así más eficaz en el tratamiento a largo plazo de la diabetes.