Un grupo de investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN-CSIC) estudian las posibilidades del aceite de orujo de oliva, cuyo consumo es habitual en la dieta mediterránea, podría disminuir el riesgo de padecer diabetes tipo 2.
El equipo de investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN-CSIC) que explora los efectos antidiabéticos del aceite de orujo de oliva en la alimentación, y está dirigido por la profesora Laura Bravo Clemente y la doctora Beatriz Sarriá Ruiz, del Departamento de Metabolismo y Nutrición, se denomina OPODIABE: Valoración del potencial efecto antidiabético del aceite de orujo de oliva. Estudio agudo e intervención crónica en sujetos diabéticos o prediabéticos, y está promovido por la Interprofesional del Aceite de Orujo de Oliva (ORIVA).
Al contrario que con el aceite de oliva virgen extra (AOVE), los efectos del aceite de orujo de oliva en salud son poco conocidos. Este grupo de investigación ya había realizado hace años los dos primeros ensayos clínicos para valorar el potencial del aceite de orujo de oliva en salud. En este sentido, Laura Bravo ha selñalado que "estos estudios se llevaron a cabo en personas sanas y con riesgo cardiovascular moderado (personas hipercolesterolémicas), comparando el efecto del aceite de orujo de oliva frente al aceite de girasol y al girasol alto oleico".
Según relata Bravo, "los resultados mostraron un claro efecto beneficioso del aceite de orujo de oliva disminuyendo tanto el colesterol total como LDL-colesterol tanto en las personas sanas como en el grupo de riesgo, frente al incremento observado con los aceites de girasol (especialmente el alto oleico). Un resultado interesante de estos estudios es que el consumo de aceite de orujo de oliva en la dieta disminuyó los niveles de insulina en sangre, mejorando la sensibilidad a la insulina y disminuyendo el índice de resistencia a insulina HOMA-IR en personas sanas. De aquí surgió la idea de este nuevo proyecto para explorar el posible efecto protector del aceite de orujo de oliva frente al desarrollo de diabetes tipo 2".
Gracias a estos resultados, los investigadores se preguntaron si los sujetos con alteración de la glucosa en ayunas podrían beneficiarse del consumo de aceite de orujo de oliva, disminuyendo el riesgo de desarrollar la patología, o incluso si el aceite de orujo de oliva podría tener un efecto beneficioso en pacientes con diabetes tipo 2 establecida.
Ahora, el proyecto OPODIABE puede dar esas respuestas, teniendo en cuenta que los alcoholes y ácidos triterpénicos representan dos de los compuestos más específicos del aceite de orujo de oliva, y que el aceite de orujo de oliva es una grasa monoinsaturada con igual contenido en ácido oleico que el AOV/AOVE.
En este sentido, Bravo ha explicado que "la principal diferencia estriba en la composición de la fracción minoritaria de los aceites: mientras el AOVE puede contener entre 100-800 mg/kg de compuestos fenólicos, en el aceite de orujo de oliva el contenido es menor de 100 mg/kg. Por el contrario, el aceite de orujo de oliva es muy rico en alcoholes grasos alifáticos, así como en compuestos triterpénicos, principalmente los alcoholes eritrodiol y uvaol, con cantidades importantes de ácidos triterpénicos. Es a la presencia de estos compuestos terpénicos a los que se podrían asociar las posibles propiedades beneficiosas del aceite de orujo de oliva frente a diabetes tipo 2".
Estudios con animales de experimentación han mostrado que el ácido oleanólico tiene un efecto positivo frente a la hiperglucemia y la resistencia a la insulina. Este y otros ácidos triterpénicos, como el ácido maslínico y el ácido ursólico, ejercerían su efecto antidiabético disminuyendo la absorción intestinal de glucosa mediante la inhibición de transportadores como GLUT-2 o el transportador de glucosa dependiente de sodio (SGLT-1) en la membrana del enterocito, inhibiendo enzimas implicadas en el metabolismo de la glucosa como α-glucosidasa, α-amilasa y sacarasa, o promoviendo la captación celular de glucosa.
La investigadora ha señalado que "tan solo existen dos estudios en humanos explorando el posible efecto de estos compuestos bien como compuestos puros administrados como suplemento dietético, bien suplementando un aceite de oliva. Así, en el estudio PREDIABOLE, Santos-Lozano y cols. (2019) demostraron que el consumo durante 30 meses de aceite de oliva enriquecido con ácido oleanólico, a una dosis de 30 mg/d del ácido triterpénico, redujo significativamente la incidencia de diabetes tipo 2 en sujetos prediabéticos en comparación con el aceite de oliva no suplementado".
Por otra parte, la investigadora apunta que "los resultados del estudio postprandial podrían ser interesantes de demostrarse que el aceite de orujo de oliva tendría un efecto sobre la secreción de incretinas como la GLP-1 o GIP. Aun cuando el efecto no podría comparase con el de fármacos basados en análogos del receptor de GLP-1 y/o GIP, toda mejora en la respuesta postprandial tanto en la secreción de incretinas como en la respuesta glicémica e insulinémica, que también se valorarán, son relevantes tanto en el grupo de riesgo como en los pacientes". Por eso, "si los resultados de este estudio mostrasen que un sencillo gesto, como es incorporar el aceite de orujo de oliva en la dieta, puede contribuir a revertir la prediabetes, tendría una enorme relevancia como una medida preventiva frente al desarrollo de diabetes tipo 2", ha concluido.


