La Inteligencia Artificial (IA) y la tecnología sanitaria aplicada a la diabetes cuentan con un respaldo social abrumador en España, de manera que más del 90 % de la ciudadanía apoya que el Sistema Nacional de Salud (SNS) incorpore herramientas digitales para fomentar la prevención, el autocuidado y el abordaje personalizado de enfermedades crónicas como la diabetes.
Así lo revela el primer Estudio nacional de percepción social sobre inteligencia artificial y tecnología aplicada a diabetes, impulsado por la Universidad de Girona.
La publicación de este estudio se produce en un contexto de elevada prevalencia de diabetes en España, ya que en la actualidad, más de 4,7 millones de personas conviven con esta patología en nuestro país, una cifra que previsiblemente seguirá aumentando en los próximos años.
Más allá del control glucémico, la diabetes está estrechamente vinculada a factores metabólicos que incrementan el riesgo de enfermedad cardiovascular, una de las principales causas de mortalidad en España y a nivel global. Este escenario refuerza la necesidad de evolucionar hacia modelos asistenciales más preventivos, predictivos y personalizados.
El estudio refleja un cambio de enfoque en la percepción ciudadana, de manera que ahora, la prioridad no es únicamente tratar la enfermedad, sino prevenirla. Sin embargo, esta aspiración convive con un importante déficit informativo, ya que sólo el 14 % de la población se considera bien informada sobre diabetes, mientras que el 75 % percibe la información disponible como insuficiente o deficiente.
Esta brecha evidencia la necesidad de reforzar la educación diabetológica y de facilitar herramientas que permitan tomar decisiones informadas en el día a día.
En este sentido, casi una de cada tres personas en España ya utiliza Inteligencia Artificial (IA) en el cuidado de su salud, y otro tercio manifiesta interés en hacerlo en el futuro. La aceptación social de la tecnología aplicada a la salud es, por tanto, una realidad consolidada.
El informe apunta además a una demanda clara de soluciones tecnológicas avanzadas, personalizables y adaptadas a los distintos perfiles clínicos y momentos evolutivos de la diabetes, de manera que, según los expertos, la tecnología ya forma parte del tratamiento de la diabetes y debe ser avanzada y personalizable, lo que implica renovar soluciones obsoletas.
Además, aunque existen sistemas capaces de ofrecer un seguimiento continuo y análisis de datos en tiempo real, su implantación sigue siendo desigual y limitada, lo que impide que todas las personas que podrían beneficiarse tengan acceso efectivo a estas herramientas.
Para Josep Vehí, catedrático de la Universidad de Girona e investigador asociado en el Instituto de Investigación Biomédica de Girona, el desarrollo e implementación de soluciones innovadoras en inteligencia artificial requiere una colaboración estrecha entre las instituciones públicas y el sector privado.
Junto al apoyo mayoritario a la innovación tecnológica, el estudio pone de relieve una exigencia transversal: la equidad, ya que en torno a nueve de cada diez españoles consideran que el acceso a la tecnología sanitaria debe basarse en la necesidad clínica y no en el territorio de residencia.
Esta demanda supera diferencias ideológicas y apunta directamente a uno de los principales desafíos del SNS: la variabilidad en la incorporación de innovación entre comunidades autónomas.
En este sentido, desde la Federación Española de Diabetes (FEDE) han inisitido en que la incorporación de tecnología al sistema público debe adaptarse a las necesidades reales de las personas con diabetes, reforzando la educación diabetológica y evitando modelos basados en proveedores únicos.
Los resultados del estudio se presentan en la antesala del Diabetes Experience Day, que se celebra en Córdoba el 21 de febrero y que reunirá a profesionales sanitarios, pacientes, decisores y expertos para analizar los retos actuales de la diabetes.
En un contexto de presión creciente sobre el SNS, el mensaje social impone que la tecnología no se percibe como un complemento opcional, sino como una herramienta estratégica para mejorar resultados en salud, optimizar recursos y avanzar hacia una atención más eficiente y adaptada a la realidad de la diabetes en España.

