La hipertensión (PA) y la diabetes tipo 2 (DT2) plantean en la actualidad grandes desafíos para la salud pública, que afectan aproximadamente a 1.280 millones y 537 millones de adultos en todo el mundo, respectivamente. Ambas patologías son componentes clave del síndrome metabólico (SMet), que abarca otros factores de riesgo cardiovascular como obesidad central, dislipidemia, microalbuminuria y resistencia a la insulina (RI).
La profesora Inga Prokopenko, jefa del Departamento de Multiómica Estadística de la Universidad de Surrey (Reino Unido), ha explicado que "la diabetes tipo 2 y la hipertensión arterial suelen presentarse juntas y suelen considerarse parte del mismo riesgo general para la salud", motivo por el que desde su Universidad se ha llevado a cabo un estudio en la materia junto con la Universidad de Lille (Francia).
En el trabajo, publicado en la revista Nature Communications, se constata un estrecho vínculo entre hipertensión y diabetes tipo 2, a partir del examen de datos genéticos relacionados con la diabetes tipo 2 y la regulación de la presión arterial. En este sentido, la según Prokopenko ha señalado que "comprender este riesgo genético compartido nos ayuda a identificar mejor quiénes son más vulnerables y por qué. A largo plazo, esto podría facilitar la identificación temprana de las personas con mayor riesgo y dar lugar a enfoques más personalizados de prevención y atención",
Para llevar a cabo el estudio, los científicos analizaron más de 1.300 variantes genéticas asociadas con la diabetes tipo 2 y la presión arterial. El equipo identificó cinco grupos de variantes de ADN relacionadas con el síndrome metabólico, el deterioro de la función de las células beta pancreáticas, una mayor adiposidad general y disfunción vascular, junto con un grupo que mostraba un patrón inverso de riesgo de diabetes e hipertensión arterial, lo que permitió desarrollar puntuaciones genéticas segmentadas.
Estas puntuaciones se aplicaron posteriormente a los datos de más de 450.000 participantes del Biobanco del Reino Unido, tras lo que se pudo comprobar que las personas con puntuaciones altas en los genes del síndrome metabólico y la función reducida de las células beta presentaban un riesgo considerablemente mayor de desarrollar diabetes tipo 2 e hipertensión arterial.
El equipo de investigación cree que el riesgo de comorbilidad podría identificarse de forma temprana, desde el primer diagnóstico de un paciente con diabetes o hipertensión arterial, lo que permitiría que el paciente recibiera una atención más personalizada.
En este sentido, el Dr. Vincent Pascat, de la Universidad de Lille y primer autor del estudio, ha indicado que "la información genética podría integrarse en los enfoques de medicina de precisión, lo que ayudaría a los médicos, desde el primer diagnóstico de diabetes o hipertensión, a anticipar la comorbilidad futura y adaptar el seguimiento en consecuencia".
Los resultados obtenidos refuerzan la necesidad de tratar la comorbilidad cardiometabólica como un mecanismo heterogéneo. "La genética puede ayudarnos a desentrañar esta complejidad y respalda un marco de salud de precisión en el que la prevención y el tratamiento se basan en la biología subyacente dominante", ha concluido el profesor Philippe Froguel, autor principal de la Universidad de Lille y del Imperial College de Londres.

