
La diabetes se asocia a diversos factores de riesgo para disminuir el potencial fértil del hombre, como por ejemplo, disfunción eréctil, disfunciones eyaculatorias e hipogonadismo. Se trata de un riesgo que aumenta con el mal control de la glucemia, la resistencia a la insulina y el aumento del índice de masa corporal.
Así lo han comentado diversos expertos con motivo de la celebración del curso Oligozoospermia, azoospermia y aneyaculación, organizado en el marco de las XIV Jornadas del Comité Científico de la Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC).
"Mediante este curso, pretendemos incentivar la participación activa de los asistentes, con el objetivo de debatir y realizar una puesta en común de casos clínicos y experiencias propias de cada profesional en su laboratorio", ha explicado la coordinadora del curso y miembro de la Comisión de Andrología y Técnicas de Reproducción Asistida de la SEQC, Isabel Sánchez Prieto.
En este sentido, los expertos han comentado que la ausencia de espermatozoides en el eyaculado o la dificultad o incapacidad para alcanzar una erección pueden ser signos de cuadros complejos. Por ello, han destacado la necesidad de realizar una entrevista clínica detallada donde se investiguen las enfermedades previas que hayan podido afectar a la salud reproductiva.
En concreto, la exploración física debe incluir el examen del aparato genital y después se pueden solicitar pruebas complementarias que orienten el diagnóstico etiológico. Además, el laboratorio primero debe confirmar que no se trata de un error preanalítico, comprobar que la muestra ha sido recogida correctamente, o solicitar nueva muestra de semen y orina posmasturbación. "Para ello, debe contar con un protocolo específico para muestras sin espermatozoides. Parámetros macroscópicos tan sencillos como el volumen y el pH del semen pueden darnos una valiosa información. En cuanto al análisis microscópico, se debe hacer por métodos estandarizados que garanticen la calidad de los resultados", ha apuntado Sánchez.
En cuanto a las opciones terapéuticas, estas dependen de la patología e incluyen los tratamientos farmacológicos, quirúrgicos, eyaculación asistida y técnicas de reproducción asistida complejas, como la recuperación de espermatozoides del testículo y la inyección intracitoplásmica de espermatozoides o células precursoras.

