La pandemia aumenta los pacientes con dolor crónico asociados a la diabetes

La emergencia sanitaria provocada por la pandemia de Covid-19 sigue generando presión asistencial en las consultas de Atención Primaria, lo que tiene un gran impacto en los pacientes con diabetes, que aun encuentran muchas limitaciones para continuar con las revisiones presenciales en los centros de salud, lo que afecta de negativamente al control de la patología.

 

Por otra parte, la asistencia telefónica no es en ocasiones una alternativa viable y ni siquiera la más adecuada para pacientes con diabetes tipo 2, quienes necesitan un seguimiento presencial y ajustes frecuentes en su tratamiento y alimentación; mientras que otra consecuencia es la reducción de la formación diabetológica que requiere este colectivo para el correcto manejo de su patología.

En este contexto, y con el objetivo de visibilizar y reducir el estigma en torno al dolor crónico, FEDE ha puesto en marcha la campaña “¿A qué duele?”, que se apoya en una situación que ha derivado en un aumento de las complicaciones asociadas a la diabetes, entre las que destaca el dolor crónico, que sigue siendo un gran desconocido para muchos pacientes y que tiene una gran incidencia entre aquellos mayores de 65 años.

Consciente de ello, y con el objetivo de trasladar a la Administración Pública que la Covid-19 no puede continuar siendo una excusa para seguir demorando una adecuada atención de los pacientes con diabetes, FEDE, con el apoyo de la Sociedad Española del Dolor (SED) y el Grupo OAT, ha puesto en marcha la esta campaña que cuenta con el apoyo de Grünenthal y el aval de Fenin.

Así las cosas, bajo el hashtag #AQuéDuele se llevarán a cabo diferentes acciones en redes sociales, donde se compartirán experiencias de pacientes que sufren dolor crónico, cuyo objetivo es que se empatice con el paciente, y se den cuenta que el dolor que ellos padecen en su día a día.

Con esta iniciativa, se pretende alertar de la situación sanitaria actual y de la necesidad de reforzar la atención a los pacientes con diabetes para evitar sus complicaciones, al tiempo que se busca conseguir una mejora de la calidad de vida de los pacientes con diabetes que sufren dolor crónico, que repercute tanto en su bienestar físico como emocional.

Sobre las complicaciones asociadas a la diabetes, aunque existe más conocimiento en relación a las enfermedades cardiovasculares, el edema macular o el pie diabético, otras, como es el caso del dolor crónico, no cuentan con la misma visibilidad, aunque sobre última dolencia, los datos demuestran que entre el 28 % y el 49 % de los pacientes con diabetes padece neuropatía diabética, que en el 50 % de los casos se acompaña de dolor.

Por otra parte, aproximadamente 2/3 de los pacientes con diabetes sufren condiciones que producen dolor, además de tener también consecuencias emocionales, provocando, en muchos pacientes, depresión concomitante (28 %) y/o ansiedad (27 %).

En este sentido, Víctor Mayoral, presidente de la Sociedad Española del Dolor ha destacado que “la prevención es crucial, ya que el dolor crónico puede ser muy incapacitante y no solo afecta funcionalmente a los pacientes que lo padecen, sino que también va a repercutir sobre su entorno familiar, laboral y social”.

La falta de control de esta patología está afectando también a la adherencia al tratamiento a corto, medio y largo plazo; y antes de la pandemia, el porcentaje de pacientes con diabetes que era adherente al tratamiento farmacológico era del 54 %. Ahora, según los expertos, la falta de seguimiento está provocando que esta cifra se reduzca drásticamente.

En este sentido, la doctora Pilar de Lucas, vocal del Comité Científico del Grupo OAT, neumóloga y ex presidenta de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), ha advertido de que “la falta de protocolos bien definidos para el seguimiento y control de los enfermos crónicos impacta de forma notable en esta situación. Quizás sea el momento para, dentro de un plan de restructuración asistencial totalmente necesario, se desarrollen programas específicamente dirigidos al seguimiento y control de pacientes con patologías crónicas, incluyendo las TICs e incorporando a todos los profesionales implicados”.

En el caso de la diabetes, muchos pacientes desconocen las consecuencias asociadas a una mala gestión de la patología y la falta de adherencia al tratamiento. A este respecto, María José Salmerón, presidenta de la Federación de Asociaciones de Castilla-La Mancha (FEDICAM), ha señalado que “la falta de educación diabetológica en pacientes con diabetes y principalmente en los de tipo 2, así como la falta de un seguimiento continuado por parte del personal sanitario a los mismos, contribuyen a la aparición de complicaciones asociadas a la enfermedad, y a un empeoramiento cada vez mayor en su calidad de vida”.

Así las cosas, los expertos estiman que la carga económica de la diabetes corresponde al 8,2 % del total del presupuesto sanitario, lo que implica 5.809 millones de euros anuales, de los cuales 2.143 millones son debidos a las complicaciones de la enfermedad, cantidad que se vería notablemente reducida si los pacientes tuviesen acceso a una mejor educación diabetológica que facilitara la gestión de su patología.