La idea de desterrar por completo el azúcar de la alimentación podría tener efectos inesperados, según concluye una investigación desarrollada por científicos del Instituto de Diabetes Dasman de Kuwait, que sugiere que una dieta baja en grasas sin sacarosa altera el equilibrio de la microbiota intestinal y puede desencadenar inflamación y problemas metabólicos.
El trabajo, presentado en la reunión anual de la Sociedad Endocrina que se celebra en Chicago (Estados Unidos), concluye que eliminar por completo la sacarosa en una dieta baja en grasas podría alterar de forma inesperada la salud intestinal y favorecer la inflamación y la disfunción metabólica.
Según ha explicado Rasheed Ahmad, científico principal y jefe del Departamento de Inmunología y Microbiología del centro kuwaití, "una nutrición equilibrada es más importante que simplemente eliminar el azúcar".
Para llevar a cabo la investigación, los científicos compararon durante 16 semanas dos grupos de ratones; y mientras uno siguió una dieta baja en grasas sin sacarosa y el otro llevó a cabo una dieta de control con sacarosa.
Los investigadores analizaron la tolerancia a la glucosa, la sensibilidad a la insulina, las hormonas metabólicas, la microbiota intestinal y los niveles de inflamación en el colon y el hígado, obteniendo como conclusiones que los animales alimentados con una dieta libre de sacarosa desarrollaron un peor control de la glucosa, resistencia a la insulina, desequilibrios en la microbiota intestinal, inflamación intestinal y alteraciones relacionadas con el hígado graso, aunque no presentaron diferencias significativas en el peso corporal respecto al grupo de control.
Según Ahmad, estos resultados sugieren que la eliminación total de la sacarosa en una dieta baja en grasas puede tener consecuencias negativas sobre la microbiota intestinal y la salud metabólica. Por ello, el estudio pone el foco en la necesidad de mantener un equilibrio de carbohidratos que ayude a preservar la homeostasis intestinal e inmunológica.


