El momento de acostarse, y no solo la cantidad de horas diarias que se duermen, podría resultar un factor revelador a menudo ignorado, entre el conjunto global de la salud metabólica, por lo que debería tenerse en cuenta a la hora de prevenir determinadas patologías como la diabetes.
La falta de sueño, dormir menos de siete horas, acostarse tarde o tener patrones de sueño irregulares son factores que están relacionados con el aumento de peso y un control deficiente del azúcar en sangre; de manera que mientras dormir poco puede elevar los niveles de hormonas del estrés, como el cortisol, que promueven la resistencia a la insulina y pueden alterar las hormonas del apetito, aumentando el hambre y la ingesta de alimentos, acostarse tarde podría llevar a comer por la noche, cuando la sensibilidad a la insulina y la tolerancia a la glucosa se encuentran en su punto más bajo. "
En este sentido, Susan Kohl Malone, profesora adjunta en la Facultad de Enfermería Rory Meyers de la Universidad de Nueva York (EEUU) y autora principal de un trabajo en la materia, ha señalado que "el momento en que nos dormimos, y no solo la cantidad de horas que dormimos, parece ser un factor importante y a menudo ignorado para la pérdida de peso y la salud metabólica".
Los objetivos de este trabajo, publicados, en la revista Nursing Research, pasaban comprender mejor el papel de la salud del sueño en la prevención de la diabetes. Para ello la profesora. Malone y su equipo diseñaron un ensayo controlado aleatorio para adultos con prediabetes que duermen menos de 6,5 horas por noche. Los 196 participantes, de entre 21 y 64 años, fueron asignados aleatoriamente a participar en un programa de estilo de vida de ocho semanas o en el mismo programa con un componente adicional de sueño.
Todos los participantes completaron diarios de sueño diarios, y antes y después del programa, utilizaron monitores continuos de glucosa para medir sus niveles y actígrafos de muñeca de grado científico para registrar su sueño.
Al analizar a todos los participantes, independientemente del grupo, los investigadores observaron que acostarse más temprano se asociaba con una mayor pérdida de peso, sin importar la duración del sueño, de manera que cada hora que los participantes se acostaban antes, se asociaba con una pérdida de peso de aproximadamente 0,58 kg. durante las ocho semanas.
Además de reducir la ingesta de alimentos a altas horas de la noche, los investigadores señalan varios mecanismos que podrían explicar por qué acostarse más temprano podría ayudar a perder peso. Por ejemplo, trasnochar se relaciona con una mayor exposición a la luz artificial, una mayor actividad del sistema nervioso simpático que controla la respuesta de "lucha o huida" del cuerpo, y un aumento del apetito impulsado por la grelina, denominada también la "hormona del hambre".
En este sentido, Malone ha detllado que "si bien esperábamos que prolongar el sueño mejorara los niveles de glucosa y la pérdida de peso en adultos con prediabetes que duermen menos, esto no se observó en nuestro estudio", al tiempo que aclaraba que «sin embargo, nuestros hallazgos sugieren que conciliar el sueño más temprano, independientemente de su duración, podría ser una estrategia prometedora para mejorar la salud metabólica».


