Un estudio sugiere que los diabéticos que acaban de conocer su condición no aprovechan los programas educativos que les ayudarían a manejar la enfermedad. Con estos programas, los pacientes aprenden a cuidarse, lo que es clave para controlar la glucosa en sangre.
"El temario de los programas educativos para el automanejo de la diabetes a menudo incluye información sobre la enfermedad y las opciones terapéuticas", ha indicado el autor principal, Rui Li, investigador del Centro Nacional de Prevención de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud. También incluye "el estilo de vida saludable, el monitoreo de la glucosa, la prevención, la detección y el tratamiento de las complicaciones diabéticas, y el diseño de estrategias personalizadas para tomar decisiones", agregó.
"Los DSMT mejoran el control glucémico, lo que reduce las complicaciones, las internaciones y los gastos en salud", destacó.
Cuando el equipo de Li revisó las prestaciones de casi 100.000 adultos con cobertura privada diagnosticados con diabetes en el período 2009-2012, observó que menos del 7 % había participado de esos programas. Los adultos mayores, los usuarios de insulina y los que vivían en la zona central del norte del país y las ciudades fueron los más propensos a inscribirse en los DSMT, según publica el equipo en Morbidity and Mortality Weekly Report.
Aún así, según cuenta El Economista, la participación no superó el 15 % en ninguno de esos casos. "Aunque muchos saben que las clases existen, no concurren cuando los derivan", dijo Li. Por eso, consideró que se necesita mejorar la promoción de esos programas entre los médicos, los pacientes y los familiares.
Kate Lorig, directora del Centro de Investigación en Educación del Paciente de la Facultad de Medicina de Stanford, California, que no participó en el estudio, consideró que tener en cuenta las prestaciones subestimaría la cantidad de pacientes que accedieron a estos programas de automanejo de la enfermedad; y explicó que el sistema de incorporación de estos programas a los reembolsos de Medicare es muy complejo, restrictivo y costoso para el programa. "Esto limita enormemente la cantidad de programas que solicitan el reconocimiento", aclaró. "Pienso que la cifra real de pacientes que participan de los programas es el doble o triple de la proporcionada. Aun así, sigue siendo muy baja", agregó.

