Las personas que se alimentan en horarios tardíos suelen tener una dieta y un sueño de menor calidad, unos factores que están asociados a un mayor riesgo cardiometabólico. Los expertos tambien apuntan a que la restricción del sueño eleva la tensión arterial y deteriora la sensibilidad a la insulina. Ahora, una nueva investigación ha puesto el foco en los horarios tardíos de alimentación y sueño característicos de la población española para abordar su posible relación con la diabetes tipo 2.
A la evidente relación entre calidad de dieta y diabetes, se han sumado en los últimos años numerosas investigaciones científicas que analizaban la influencia de los horarios en los que nos alimentamos. De esta manera, se ha observado que las personas que comen a horas más tardías con periodos de ayuno más cortos tienen mayor riesgo de trastornos cardiometabólicos.
Estos casos suelen presentar, al mismo tiempo, una menor calidad en su dieta y en su sueño, siendo este último factor muy determinante en la salud cardiovascular.
Diversos estudiosos han apuntado que la restricción del sueño eleva la tensión arterial y empeora la sensibilidad a la insulina; y aunque los estudios españoles coinciden en estas líneas, se ha considerado necesario investigar la relación entre los horarios de alimentación y sueño de los españoles, teniendo en cuenta los hábitos particulares de la población de España en cuanto a horarios tardíos de almuerzo y cenas y los del sueño, con una frecuencia común de hacer la siesta especialmente en fines de semana.
Según datos de Eurostat, cenar a las 10 de la noche es una práctica habitual en el 31 % de la población española. En este sentido, la doctora Jara Pérez-Jiménez, investigadora en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN-CSIC) y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM), y líder del proyecto DIABEHORAS, un estudio observacional con el que se pretende obtener información sobre la relación entre los horarios de sueños/comida y el riesgo de diabetes, "el estudio tiene como objetivo evaluar el efecto tanto de los horarios habituales de sueño y comida como de su variabilidad (la manera en que se modifican entre los días de diario y los fines de semana) en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2".
La investigadora ha subrayado la amplia evidencia sobre la existencia de una relación bidireccional entre la dieta y el sueño y, a su vez, entre estos dos aspectos y la salud cardiometabólica. En concreto, ha señalado que "los malos hábitos de dieta empeoran la calidad del sueño, un sueño de mala calidad va asociado a peores elecciones alimentarias, y todo ello aumenta el riesgo de enfermedades cardiometabólicas. No obstante, todavía quedan numerosos aspectos a estudiar en esta área con mayor detalle, siendo uno de ellos en qué medida los horarios de sueño y comidas pueden afectar al riesgo de desarrollar diabetes tipo 2".
Se trata de un estudio observacional, del tipo caso-control, donde se asocia a una persona con diabetes tipo 2 con otra sin esa patología, pero con características similares en cuanto a sexo, rango de edad e índice de masa corporal. Según ha explicado la doctora Jara Pérez-Jiménez,"una vez formamos esas "parejas" ambas personas son citadas (de manera independiente) para evaluar su composición corporal y sus hábitos dietéticos y de sueño, lo que realizamos mediante la aplicación de distintos cuestionarios".
El estudio, además de llevarse a cabo en Madrid, se está desarrollando, con el mismo diseño, en Nueva York (dirigido por la doctora Marie-Pierre St-Onge, de la Universidad de Columbia) y Ciudad de México (con la dirección de la doctora Lubia Velázquez-López, del Hospital Carlos McGregor Sánchez Navarro).
La investigación que se lleva a cabo en España, DIABEHORAS, se desarrolla en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (ICTAN-CSIC), en Madrid. Es allí donde se lleva a cabo la recogida de datos de los participantes
La hipótesis del proyecto es que los pacientes con diabetes presentarán una ventana de alimentación más larga y un horario de comidas más tardío que los controles.
El periodo de reclutamiento de voluntarios para participar en este estudio sigue abierto en estos momentos para el grupo control (sin diabetes), preferiblemente a partir de 60 años de edad. Los participantes acudirán al ICTAN una única vez, en una visita que durará 40 minutos aproximadamente. Allí recibirán un cuestionario específico y unas pautas para su cumplimentación, la medida de la tensión arterial y la distribución de la grasa corporal mediante bioimpedancia.


