La OMS alerta de que los refrescos disparan la diabetes

En 2020 se produjeron en el mundo 2,2 millones de nuevos casos de diabetes, poniendo en evidencia que los precios bajos de los refrescos, los zumos procesados y el alcohol, en toda su amplia gama, contribuyen a su fácil acceso y consumo por parte de la población, alimentando enfermedades como la diabetes, pero también enfermedades cardíacas, los cánceres y las lesiones, especialmente en niños y adultos jóvenes.

 

En este contexto, la Organizacion Mundial de la Salud (OMS), que está al tanto de su elevada ingesta y de sus consecuencias para la salud a escala mundial, ha pedido a los gobiernos reforzar significativamente los impuestos sobre las bebidas azucaradas y alcohólicas, al tiempo que ha advertido que estas bebidas se están volviendo más asequibles en muchos países debido a que los impuestos se han mantenido estables durante años.

La creciente asequibilidad a estos productos, está vinculada a determinadas alteraciones y enfermedades, siendo los niños y adultos jóvenes los que enfrentan mayores riesgos. En este sentido, la agencia afirma que los sistemas tributarios deficientes y obsoletos mantienen el bajo precio de estos productos, incluso cuando los sistemas de salud se ven sometidos a una creciente presión financiera debido a enfermedades no transmisibles y lesiones prevenibles.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, defiende que aumentar los impuestos sobre productos como el tabaco, las bebidas azucaradas y el alcohol, podría reducir el consumo nocivo y generar ingresos para los servicios de salud esenciales. En este sentido, ha sostenido que “los impuestos sobre la salud son una de las herramientas más poderosas que tenemos para promover la salud y prevenir enfermedades”.

Así las cosas, un informe de la organización revela que el mercado mundial de bebidas azucaradas y alcohólicas genera miles de millones de dólares en ganancias y promueve un consumo generalizado, y ha puesto en evidencia que, sin embargo, los gobiernos solo captan una pequeña parte de este valor mediante impuestos con fines de salud, dejando que las sociedades asuman los costos sanitarios y económicos a largo plazo.

Otros estudios recientes indican que el 76 % de adultos los consume, al tiempo que la OMS urge a aumentar impuestos a bebidas azucaradas para frenar esas enfermedades.

A nivel global, el consumo se mantiene alto, con Coca-Cola, Pepsi y Sprite a la cabeza y, bebidas energéticas como Gatorade y Red Bull dominando el mercado.

En 2020 se produjeron en el mundo 2,2 millones de nuevos casos de diabetes tipo 2 y 1,2 millones de nuevos casos de enfermedad cardiovascular debido al consumo de bebidas azucaradas, y todos ellos representan 9,8 % de los nuevos casos de diabetes y 3,1 % de los eventos cardiovasculares, según estudio publicado en la revista Nature Medicine.

Los autores del estudio, un grupo de investigadores de la Universidad de Tufts (Boston, Estados Unidos), analizaron la información de la Global Dietary Database, incorporando estimaciones del consumo de bebidas azucaradas basadas en encuestas dietéticas a nivel individual junto con datos sobre obesidad y tasas de diabetes.

Los resultados revelan que el consumo de este tipo de bebidas ha crecido un 16 % en este tiempo y que, en paralelo, se ha ido deteriorando la salud de la población mundial. En concreto, los investigadores han estimado que el consumo de bebidas azucaradas causó 80.278 muertes por diabetes, a lo que habría que sumar 257.962 fallecimientos debido a enfermedades cardiovasculares en 2020. 

Los autores, coinciden con la OMS en la necesidad de implementar más políticas para regular la venta y el consumo de bebidas azucaradas en todo el mundo, entre ellas “los impuestos a las bebidas gaseosas, las normas de comercialización. Las etiquetas de advertencia en el frente de los envases, las restricciones de ventas”, dicen.

Con todo, muchos de estos esfuerzos se han visto obstaculizados por la fuerte oposición de la industria, de manera que otro informe independiente de la OMS muestra que al menos 167 países gravan las bebidas alcohólicas, mientras que tan sólo 12 las prohíben por completo.

El impuesto medio representa solo alrededor del 2 % del precio de un refresco azucarado común, y a menudo, se aplica solo a un subconjunto de bebidas, dejando de lado grandes partes del mercado. Además, pocos países ajustan los impuestos a la inflación, lo que permite que productos perjudiciales para la salud se vuelvan cada vez más asequibles.

Así las cosas, la OMS ha instado a los países a aumentar y rediseñar los impuestos como parte de su nueva iniciativa para 2035, con el objetivo de aumentar los precios reales de tres productos: tabaco, alcohol y bebidas azucaradas, haciéndolos menos asequibles con el tiempo para ayudar a proteger la salud de las personas.

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